1976 – 4 de julio – 2017 “Juntos vivieron, juntos murieron”

El próximo cuatro de julio se cumplirán 41 años del atentado más violento que sufrió la Iglesia Argentina en toda su historia: Cinco consagrados a Dios fueron asesinados en la parroquia San Patricio de la arquidiócesis de Buenos Aires; los Padres Alfredo Leaden, Pedro Dufau, Alfie Kelly y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, todos ellos miembros de la Sociedad del Apostolado Católico (Padres y Hermanos palotinos).

 

El crimen se produce en el período más oscuro de nuestra historia, Argentina vivía una escalada de violencia que culminó en el terrorismo de estado, protagonistas de crímenes de diversa índole, entre ellos la tortura, el asesinato, la desaparición de personas y el secuestro de niños (Mensaje de la Comisión Permanente del Episcopado Argentino al cumplirse 40 años de la ruptura del orden constitucional). Unos días antes del trágico acontecimiento, ellos se preguntaron cuál tenía que ser la conducta a seguir ante todo lo que venía sucediendo; debían callar o seguir anunciando la Palabra que proclama la dignidad de toda vida humana. La repuesta fue: tenemos que obedecer a Dios antes que a los poderes de este mundo. Anunciar el valor de la vida en medio de tanta muerte hizo de sus vidas, vidas testimonialmente proféticas. En este testimonio profético fueron fieles a su compromiso de consagración a Dios. El Papa Francisco nos recuerda que la nota que caracteriza la vida consagrada es la profecía… un religioso nunca debe renunciar a la profecía (Carta de convocatoria al Año de la Vida Consagrada).

 

Juntos vivieron y juntos murieron. Fue un atentado a una comunidad comprometida en el anuncio del Evangelio. El compromiso de fe los llevó a defender el valor de toda vida y promover los valores evangélicos de la justicia, de la paz y del compromiso con los indefensos de la humanidad.

Cinco personas muy diferentes entre sí, con diversas miradas de la realidad, pero unidas en el mismo anhelo de fidelidad a la Verdad. Sus historias y sus edades eran muy diversas pero los cinco se apasionaron, movidos por el carisma heredado de San Vicente Pallotti, a anunciar la Palabra de Dios que da a cada uno un lugar en la Iglesia y en el mundo. Gastaron su vida en la misión Evangelizadora que siempre es transformadora de la realidad.

Como comunidad Palotina y como Iglesia queremos hacer una memoria agradecida por todo lo que hemos recibido de Dios a través de cada uno de ellos. Resuenan en nuestros corazones innumerables palabras, gestos, actitudes, opciones que nos ayudaron a encaminar nuestras vidas por la senda del bien y la verdad. Hacer memoria agradecida por su sangre derramada. Ella es hoy para nosotros testimonio vivo de una fe en Jesucristo, comprometido con la humanidad y su historia.

 

Queremos también, asumir el testimonio de sus vidas y la elocuente entrega al pueblo de Dios como una luz que ilumina hoy el sentido último de nuestras propias vidas. Ellos son hoy, para todos nosotros luz y vida.

Queremos buscar la verdad y la justicia frente a lo sucedido. Esa justicia que brota de un corazón sanado y redimido y que siempre busca el bien hasta de aquellos que nos hicieron mal. Esa verdad que nos hace libre y nos permite construir una sociedad automáticamente reconciliada. Verdad y justicia que no se oponen al perdón. Sin esta dimensión de perdón, no seremos fieles a ellos. Tampoco lo seremos si nos hacemos cómplices de la impunidad.

Como comunidad educativa de Santa Rosa de Lima, queremos hacer memoria y celebrar con distintas actividades que realizaremos el 4 de Julio en los distintos niveles:

 

A todos los padres Carta recordando este momento (se adjunta)

 Jardín y Primaria: En el espacio de Educación en la Fe reflexionaremos sobre “Los amigos de Jesús y Celebraciones en distintos horarios en la Capilla

 Secundaria:

  • 1ª Espacio: Proyección del video “Palotinos, los mártires del 76”
  • 2º Espacio: Mural de los Mártires (realización en una pared del secundario de la imagen de los cinco palotinos)
  • 3º Espacio: Con la técnica de serigrafía y la motivación de los hechos acontecidos los alumnos de los años superiores pintaran remeras alusivas.

 

 Tendremos testimonios de personas cercanas a los cinco.

 Celebración de Cierre

 

Palabras del hoy Papa Francisco, en la misa del 25º Aniversario:

Esta Parroquia ungida por la decisión de quienes juntos vivieron, ungida por la sangre de quienes juntos murieron, nos dice algo a esta ciudad, algo que cada uno tiene que recoger en su corazón y hacerse cargo. Despejar etiquetas y mirar el testimonio. Hay gentes que sigue siendo testigo del Evangelio, hay gente que fue grano de trigo, dio su vida y germinó. Yo soy testigo, porque lo acompañé en la dirección espiritual y en la confesión hasta su muerte de lo que era la vida de Alfie Kelly; Sólo pensaba en Dios. Y lo nombro a él porque soy testigo de su corazón, y en él a todos los demás. Simplemente ruego para tener la gracia de la memoria, que nos haga agachar la cabeza y pedir perdón, usando las palabras de Jesús “porque no saben lo que hacen”, por quienes desgarraron esta ciudad con este hecho. Pedir perdón por cada uno de nosotros cuando queremos que el mundo nos reconozca como de él y no pagar el precio que hay que pagar cuando el mundo no nos reconoce. Y quiero dar gracias a Dios porque todavía hoy, en medio de una ciudad turbulenta, llena de vida, de ansiedad, llena de fuerza, llena de esperanza, llena de problemas, llena de trabajo, quiso darnos una señal. Hay gente que todavía quiere vivir no para sí. Y el Señor permite que haya gente que en esa coherencia muera no para sí, sino para dar vida a otro.

 

¿Por qué creemos que son testigos de la fe?

  • Porque a través de su violenta muerte nos dejaron el más profundo testimonio de Amor a Dios.
  • Porque nos brindaron ejemplo de la mayor entrega, danto la vida por sus ovejas.
  • Porque supieron vencer sus propios miedos y optaron por obedecer a Dios antes que a los hombres.
  • Porque con sus diferencias, fueron signo de comunidad, tanto en la vida como en la muerte.
  • Porque fueron fieles al Evangelio y a la iglesia, hasta las últimas consecuencias.
  • Porque optaron por la vida, eligiendo defender la Justicia y la Verdad.

 

Del diario personal de Kelly

El ejemplo más claro y contundente de que eran hombres de Dios, de oración y de su entrega martirial, lo encontramos en esta página escrita el 1ª de julio de 1976:

«He tenido una de las más profundas experiencias en la oración. Durante la mañana me di cuenta de la gravedad de la calumnia que está circulando acerca de mí. A lo largo del día he estado percibiendo el peligro en que está mi vida. Por la noche he orado intensamente, al finalizar no he sabido mucho más. Creo sí que he estado más calmo y tranquilo frente a la posibilidad de la muerte.

Lloré mucho, pero lloré suplicando al Señor que la riqueza de su gracia que me ha dado para vivir acompañara a aquellos a quienes he tratado de amar, recordé también a los que han recibido gracias a través de mi intercesión, lloré mucho por tener que dejarlos. Nunca he dudado que fue Él quien me concedió la gracia y tampoco que no soy indispensable, aunque tengo mucho que decirles aún, sé que el Espíritu Santo se los dirá… Y mi muerte física será como la de Cristo un instrumento misterioso, el mismo Espíritu irá a algunos de sus hijos, pedí para que fuese a Jorge y a Emilio, para los que me odian, para los que recibieron a través de mí, para el florecimiento de las vocaciones, para crear hombres dentro de la sociedad que sean necesarios, los que Él desea.

Me di cuenta entre mis lágrimas de que estoy muy apegado a la vida, que mi vida y mi muerte, su entrega, tiene por designio amoroso de Dios, mucho valor.

En resumen: que entrego mi vida, vivo o muerto al Señor, pero que en cuanto pueda tengo que luchar por conservarla. Que seré llamado por el Padre en la hora y modo que Él quiera y no cuando yo u otros lo quieran. Ahora, justo en este momento estoy indiferente, me siento feliz de una manera indescriptible. Ojalá que esto sea leído, servirá para que otros descubran también la riqueza del amor de Cristo y se comprometan con Él y sus hermanos, cuando Él quiera que se lea. No pertenezco ya a mi mismo porque he descubierto a quien estoy obligado a pertenecer.

Gracias Señor».

Deja un comentario